Cuando empecé
a estudiar por primera vez la carrera de magisterio me planteé cierta
pregunta que al día de hoy se me vuelve a formular, qué tipo de maestra me
gustaría ser, y que me invita a reflexionar nuevamente. Obviamente, en base a mi experiencia en la infancia, mis estudios, y mis experiencias en el área educativa sé qué
tipo de maestra NO QUIERO ser pero me cuesta aún definir qué tipo de maestra me gustaría ser . Tengo pinceladas pero siempre te queda algo en el tintero.....
Voy a empezar a mostrar lo que no quiero alcanzar como docente y poco a poco iré perfilando lo que pretendo llegar a ser. El hecho de estar ya formada y haber experimentado con alumnos puedo tener una idea por dónde guiar mi proceso de enseñanza-aprendizaje pero siempre se puede mejorar para llegar a ser excelente.
No pretendo ser una docente donde se limite a transmitir conocimientos
por rellenar horarios lectivos y luego evaluar con un ridículo
examen sacado de las últimas páginas del libro del profesor que no sirve absolutamente para nada salvo para clasificar a los
alumnos y orientarte para determinar aquellos que promocionan y los que no. Quizá soy muy directa con este
tema que puede crear alguna que otra
controversia. Pero creed que aún existen, por desgracia, docentes así . Por
suerte, están llegando mentes con ansias de renovar todo lo arcaico y adaptarse
a las nuevas propuestas educativas vigentes en otras partes del mundo. No soy
partidaria de una educación basada en fichas, libros de texto, exámenes y
deberes prototipos que no permiten avanzar más allá de lo estipulado ya que no son nada flexibles y no se adaptan a las necesidades específicas
que pueda tener un alumno. Partiendo de esa premisa ya se puede intuir por
dónde voy con respecto a mi ideal en la docencia.
Por tanto, quiero ser un REFERENTE para mis alumnos donde ellos sean el motor esencial del proceso enseñanza-aprendizaje. Ser esa GUÍA que les permita llevar a cabo con la mayor flexibilidad sus construcciones y sus aprendizajes y que ellos mismos sean capaces de discernir aquello de lo que es realmente útil y de lo que no para enfrentarse a la vida fuera del aula. MOSTRARLES los conocimientos aplicados en su día a día para que tengan una mayor asociación y vean ellos la utilidad práctica que hay detrás. Pretendo MOTIVARLES a través de recursos distintos para atender a la diversidad que pueda haber dentro del aula y conseguir que entiendan que aprender puede ser muy divertido y lo que es mejor aún que aprendan encontrando un verdadero sentido a lo que estén llevando a cabo.
Los aspectos que no debo olvidar para ser una buena maestra lo resumo en pocas líneas y es conseguir que mis alumnos aprendan motivados y vean la utilidad a aquello que adquieren. Y, por supuesto, atender a todas las necesidades específicas que pueda encontrarme en mis alumnos.
En definitiva,
que yo me siento que he llevado a cabo una buena labor como docente si veo que mis
alumnos avanzan con sus limitaciones inclusive más allá de lo que tenía a
priori de ellos.
Finalmente, pretendo romper ese cordón umbilical con la enseñanza actual, como he mencionado anteriormente, basada en una estructura de aprendizaje cerrado, clasificador y bastante limitado. Aunque debo añadir que ya hay muchos colegios que están evolucionando en esos aspectos y eso nos da la certeza de que vamos caminando por el bien sendero y a mí personalmente me ilusiona y llena de esperanza de que toda mejora, aun siendo lenta, es posible.
A continuación dejo un recurso a modo de mapa conceptual para explicar de manera visual la entrada.
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